lunes, 28 de septiembre de 2015

EVEREST de BALTASAR KORMÁKUR (2015)


Supongo que he visto demasiadas veces "Límite vertical" y le he pillado el gusto al cine de desgracias alpinas. En parte quizás porque se que yo jamás moriré escalando un 8000 (y un 3000 tampoco). Aunque por suerte en esta ocasión no hay nitroglicerina de por medio. "Everest" es, sin duda, más lógica, pues está basada en hechos reales. Concretamente en los acontecimientos que tuvieron lugar el 10 de mayo de 1996 en dicha montaña.

La película nos va introduciendo poco a poco en el clima que reinaba entonces en el techo del mundo. Rob Hall (Jason Clark) es uno de los líderes de una empresa de alpinismo que se dedica a subir a otros montañeros al Everest por un "módico" precio. Junto a él está Scott Fischer (Jake Gyllenhaal), otro montañero que rápidamente formó su propia empresa con el mismo propósito. Entre sus clientes están estrellas como Josh Brolin, que hace del típico ricachón que cree que el dinero lo compra todo. 


Una de las mayores virtudes de esta producción es la fotografía, aunque con ese espectacular paisaje, malo sería que eso no lo hubieran conseguido. La película va avanzado con pies de plomo, sin arriesgar, pero cuando empieza el caos el film adquiere buen ritmo y la tensión hace que se nos pongan los pelos de punta. 

Por otra parte, el film muestra la preparación que requiere semejante hazaña. Vemos como cada empresa tiene un política diferente a la hora de elegir a sus clientes, y que este pequeño detalle puede suponer una gran diferencia a la hora de la verdad. Además, me pareció que se mostraba perfectamente la crítica, que ya está en la principal fuente (el libro de Jon Krakauer, un periodista que estuvo allí), a las aglomeraciones que había y que sigue habiendo para subir a la montaña. Estas aglomeraciones, fruto de la sobreexplotación de ese negocio, son las principales razones que causan las negligencias que después terminan en desastre. Que haya que hacer cola para subir a la cima del Everest me parece de risa, ¡como si estuvieran esperando para subirse al Dragon Khan en PortAventura!

Así pues, lejos de ser una película perfecta, es sumamente entretenida e interesante que, lejos de primar lo sentimental (como han dicho algunos), muestra con la mayor verosimilitud posible una historia que vale la pena ser contada.

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