jueves, 12 de mayo de 2016

THE GOOD WIFE: lo que podría haber sido


Acabo de terminar el último episodio de The Good Wife y lo único que siento es tristeza. Tristeza por lo que podría haber sido y no fue, tristeza por un final que no me satisface ni por asomo. Este sentimiento no hace sino aumentar por la presencia, en forma de sueño o fantasía, de cierto personaje de la serie que murió en la quinta temporada (y al que todo el mundo ama). Su aparición hace que me de cuenta de lo diferente que podría haber sido todo, de lo maravilloso que era cuando él estaba en la serie, y de lo bueno que podría haber sido el final de haber estado él presente hasta la séptima temporada. La culpa fue entera del actor que pensó que si permanecía mucho tiempo en el mismo papel terminaría encasillado... ¡vaya gilipollez!... pero las cosas han salido así.

No me malinterpretéis. The Good Wife es y será siempre una gran serie. Su protagonista, Alicia Florrick, comienza siendo una persona insegura, una abogada que lleva años sin ejercer y que por motivos de dinero necesita regresar a su trabajo. Su marido, un político corrupto (Chris Noth), ha sido condenado por varios delitos, y ella termina trabajando en el bufete de un antiguo amor de la universidad. La evolución de Alicia a lo largo de las temporadas ha sido magistral. Ha ganado la seguridad que requiere su profesión, y en ocasiones se ha convertido hasta en una femme fatale. Sin embargo, su sentido de la lealtad hacia su marido siempre me ha parecido el más absoluto y penoso lastre. Desde el principio hasta el final.


Por otro lado, la serie está plagada de grandísimos personajes. Eli Gold (a mayor gloria de Alan Cummings) es brillante, no tengo palabras para decir lo genial que ha sido a lo largo de toda la serie. Y lo mismo opino de Diane Lockhart (Christine Baranski), una mujer femenina y feminista que nos ha dado grandes momentos. 

A pesar del sabor amargo que me ha dejado el final, la serie siempre ha estado a la altura de la mejor televisión de hoy en día. El guión de cada capítulo ha sido siempre impecable, y la resolución de los casos real y con sentido. No son abogados con superpoderes que ganan siempre, son personas que cometen errores tanto en lo personal como en lo profesional. Han sabido mantener el nivel y la calidad hasta el final, aunque con muchos peros debo decir. Sin embargo es una serie que volvería a ver sin pensarlo (en especial las primeras temporadas).


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