jueves, 3 de abril de 2014

Fiesta del cine: EL GRAN HOTEL BUDAPEST y ENEMY

Una vez más hemos podido disfrutar en las salas de los cines de España de este maravilloso evento, en el que por el fantástico precio de 2,90€ puedes ver una película. Y una vez más, ha quedado claro que la gente está ansiosa por ir al cine, que le gusta ver películas de todo tipo, y que los idiotas que suben el IVA y demás impuestos e intereses a la cultura están equivocados. La gente no va al cine porque se descarguen las películas de Internet, sino porque no están dispuestos a pagar los casi 8€ que vale en Zaragoza, o los 10€ que llega a valer en otros sitios.

Debido a mis horriblemente apretados horarios, en esta ocasión, he podido disfrutar solo de dos películas. Empezaré por la primera que he ido a ver:

- EL GRAN HOTEL BUDAPEST de WES ANDERSON 


El argumento de esta nueva película de Anderson transcurre en un ficticio país cercano a Alemania, en el periodo de entreguerras, y es imposible no relacionar ciertos eventos de la película con su contexto más inmediato. El comienzo es magnífico: comenzamos viendo a una chica con un libro ante la tumba del autor que lo escribió; a continuación, estamos ante ese escritor que nos cuenta como conoció al dueño de un hotel; seguidamente estamos ante el joven escritor (encarnado por Jude Law) que está alojado en el hotel y conoce allí a su dueño, Zero, con quien cenará y le contará su historia; y así ya llegamos al último nivel narrativo, el de los verdaderos protagonistas de la historia Gustave H. (un hilarante Ralph Fiennes) y el jovencísimo Zero.

Anderson vuelve a explotar su vena romántica y su afición por el amor adolescente, así como su rechazo por la familia feliz tradicional. Madame D. (Tilda Swinton), huesped habitual del hotel y amante de Gustave H., le lega a su muerte un cuadro, muy codiciado por sus malvados hijos, y que es el motor de toda la historia (no he podido evitar pensar en la "Madame De" de Max Ophuls). La historia de amor entre Zero y Agatha, una pastelera, no es el centro de la película pero si que es importante para el desarrollo de la trama.
En cuanto al estilo, sigue siendo muy fiel a sí mismo: a sus movimientos de cámara, a sus puestas en escena que parecen casas de muñecas... Todo deliciosamente ambientado y decorado gracias a la personalidad del director.

A pesar de que no es perfecta, y que este nuevo mundo de Anderson no tenga el carisma que han tenido otras de sus películas, como "Moonrise kingdom", la película es tan extravagante como divertida, pues quien tenga determinado sentido del humor, no va a poder evitar estar con la sonrisilla puesta en la boca durante toda la película.

- ENEMY de DENIS VILLENEUVE


El directo canadiense, como ya hizo en "Prisioneros", nos introduce en una claustrofóbica atmósfera en la que podemos ver a Adam (Jake Gyllenhaal), un aburrido profesor de historia, que lleva la vida más monótona que a uno se le pueda imaginar. Viendo una película descubre que uno de los extras es exactamente igual que él, idéntico. Adam pone todo su empeño en encontrar a ese actor, Anthony, que a pesar de ser idéntico físicamente a Adam, no se parece en nada a él de personalidad. Todo entre ellos es contradictorio: coche-moto, piso barato-piso caro, soltero-casado, orden-desorden... El esfuerzo interpretativo de Jake Gyllenhaal es espectacular, consigue con apenas unos gestos, unos andares, una mirada, que el espectador sepa en todo momento si está ante Adam o ante Anthony. 

Obviamente en este film nada es lo que parece. Consigue dejarnos con más dudas que respuestas, y posiblemente más de una vía para el desenlace, abierto a la imaginación. No creo que olvide nunca esa araña... Las fotografía y los encuadres de la cámara, unidos a la música, no hacen sino aumentar ese ambiente asfixiante, que atrapa al espectador, y no puede evitar quedar pegado a la butaca deseando saber que va a pasar a continuación.

Lo cierto es que no he leído la novela de Saramago en la que está basada la película, pero es posible que me la lea. Con ello tal vez despeje incógnitas, o me cree todavía más.

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