sábado, 24 de mayo de 2014

LAS FLORES DE LA GUERRA de ZHANG YIMOU (2011)

1937. Guerra chino-japonesa. Nanking. Un maquillador de cadáveres. Unas niñas y las prostitutas de un burdel. Estos son los elementos de los que parte Zhang Yimou en su penúltima película. La historia nos cuenta las peripecias que sufrió un maquillador de cadáveres estadounidense que se vio envuelto en la terrible masacre de Nanking durante la ocupación japonesa de China. John (Christian Bale) termina refugiándose en un convento católico en el que viven unas niñas que, al igual que él, han escapado de las balas por muy poco. Pero no son los únicos que parecen haberse salvado del desastre, unas jóvenes y hermosas prostitutas de un burdel de la ciudad se internan en el convento con el propósito de quedarse. Tal vez con un poco de suerte la presencia de un americano pueda salvarles la vida.


La historia está narrada por la pequeña Zhu, una de las niñas del convento, y seguramente la más espabilada, que nos irá contando todos los acontecimientos que le sucedieron durante ese periodo de su vida, desde su ingenuo punto de vista. Christian Bale como siempre está sublime haciendo del cara dura de John, cuya vida acabará dando un vuelvo enorme. Su evolución es progresiva y creíble, nada maniquea. 


Zhang Yimou realizó esta película no por que quisiera hacer una película de una masacre o de una guerra, sino porque quería contar una historia en la que la humanidad de las personas y el sacrificio fuesen lo más importante. Basada en la homónima novela de Geling Yan, sigue el mismo espíritu que esta gracias al guión del escritor Liu Heng. La película fue muy criticada por la bochornosa situación en la que deja a los japoneses, causantes de esta terrible masacre, pero él se limita a mostrar lo que pasó, lo cual está perfectamente documentado. Es simplemente una masacre más dentro de las muchas que ha habido a lo largo de la historia, y en ningún momento esta película es un film político con ningún tipo de intención secreta. Su intención está más ligada a la estúpidas barbaries que se han realizado en todas las guerras y en la situación que deja eso a unas niñas indefensas. La relación de incomprensión y admiración de estas con las prostitutas me parece magnífica.

Mayor gloria para la fotografía y el vestuario que alcanzan las cuotas maravillosas a las que nos tienen acostumbrados las películas de Yimou.



 

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