lunes, 7 de julio de 2014

UN LUGAR EN EL SOL de GEORGE STEVENS (1951)



Una de las cosas más significativas de esta película es, sin duda, que los traductores de títulos españoles, por una vez en su vida, hicieran bien su trabajo, y tradujeran como debe ser el título de esta película, "A place in the sun". Por suerte para nosotros no la aniquilaron como hicieron en Sudamérica. 

Ironías a parte, "Un lugar en el sol" es uno de esos clásicos eternos que es casi requisito ver, al menos para todo cinéfilo que se precie. Fue producida y dirigida por George Stevens, conocido también por ser el director de "Gigante" y "Raíces profundas". Está basada en la novela "La tragedia americana" de Theodore Dreiser, título sumamente inferior al de la película, que es mucho más sutil y que más parece una metáfora del lugar que tanto ansía por encontrar el protagonista.


George Eastman (Montgomery Clift) es un joven sin recursos que pide ayuda a su adinerado tío para conseguir trabajo. Este, a pesar de su parentesco, le pone a trabajar en su fábrica en un puesto muy modesto, y le niega la entrada a su círculo social. George comienza a salir con Alice (Shelley Winters), una mujer joven y alegre que trabaja con él, pero mientras tanto conoce a Ángela Vickens (Elizabeth Taylor), una bella aristócrata de la que se enamora rápidamente. Sus ganas de ascender socialmente y de conseguir el amor de la inmaculada Ángela le harán jugar peligrosamente con el bien y el mal.

Montgomery Clift está soberbio y convincente en su papel, que quizás sea uno de los mejores de su vida junto con el de "¿Vencedores o vencidos?". Taylor y Winters también están fantásticas y encajan a la perfección con el mundo en el que se envuelven. El mundo de Alice es oscuro, lluvioso, amenazador; sin embargo, el de Ángela es luminoso, cálido, tranquilo... es el sol a fin de cuentas. El sol que George espera poder alcanzar. El mundo de la alta sociedad americana, sin preocupaciones.


En esta historia se expone con maestría las diferencias entre las clases sociales, la discriminación, la ambición y la hipocresía, el destino, la búsqueda de la felicidad, pero también de la estabilidad económica y social. Quizás todo esto quedó demasiado patente en la película, así que no es de extrañar que poco después Michael Wilson (el guionista) entrara en una de las listas negras de la "caza de brujas" que se estaba llevando a cabo en Hollywood.

Es una obra maestra de los pies a la cabeza. Cuenta con un brillante elenco, un guión inteligente... La fotografía es también digna de mencionarse, especialmente en algunas escenas en las que se acerca a los patrones del cine negro, aportando una tensión que solo los juegos de luces y sombras son capaces de ofrecer. Fue galardonada con 6 Oscars y el Globo de Oro a Mejor película, aunque para mí, su mayor éxito fue la unión de Monty con Taylor, quienes serían amigos el resto de sus vidas, o más bien hasta que él falleció trágicamente en un accidente de coche por culpa de su alcoholismo, cuando tenía solo 46 años.

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