miércoles, 31 de mayo de 2017

Serie de TV: THE KILLING (2011-2014)


De vez en cuando sucede en la vida que encuentras por casualidad una perla. Esta serie para mi ha sido una perla de gran tamaño, y ha pasado a formar parte de mi lista de series favoritas de todos los tiempos. Cuando la empecé a ver no quise investigar nada sobre ella por miedo a spoilearme, así que hoy cuando la he terminado me he llevado una sorpresa al conocer la historia de la serie. Cancelada dos veces y resucitada otras dos, la última gracias a Netflix, que ha deseado dar un final digno a la una serie inacabada por problemas de audiencia. Queda totalmente fuera de mi comprensión el motivo de que no fuera una serie de éxito y la tuvieran que cancelar...

The Killing impacta y emociona a partes iguales. Se trata del remake de una serie danesa, Forbrydelsen, que deberé ver sin duda. A pesar de no haber visto el original, es bien sabido, que The Killing tiene su propia identidad, y que aunque inicialmente siga la misma línea, poco a poco se va separando para crear su propio universo. Ese universo turbio y gris es la ciudad de Seattle, donde la detective Sarah Linden (Mireille Enos) y el detective Stephen Holder (Joel Kinnaman) comienzan a trabajar juntos en el caso de una adolescente asesinada. 


La serie avanza poco a poco, siguiendo pistas que a veces no conducen a nada. Esto no es El mentalista, aquí no tenemos a un investigador con super poderes mentales que lo sabe todo desde el primer momento. Es una serie más al estilo de El puente (Bron) donde los acontecimientos van transcurriendo de forma realista. Los detectives acabaran tirándose de los pelos de frustración y el espectador también, los finales de cada episodio te dejan siempre con el ansia de seguir. En esta serie lo importante son los detalles, el guión es de gran calidad, y aunque los casos sean buenos, para mi la gran baza de la serie son sus personajes.

Linden y Holder forman la mejor pareja detectivesca de la televisión. Su relación, su amistad, es uno de los ejes de la serie. La comprensión que tienen el uno del otro, su forma de cuidarse y de mandarse a la mierda si es necesario, la química entre los actores, es el punto fuerte de las cuatro temporadas. El espectador siente con ellos, empatiza con ellos y desea que salgan airosos de todo aquello que se les presente por delante. Sus personajes son complejos, sus miradas lo dicen todo. Tienen una historia detrás de ellos, un trasfondo que llevan clavado, y que les afectará de modo personal y profesional. 


The Killing no engaña, y aunque haya sufrido por las cancelaciones, es perfecta en su conjunto. Los realizadores han sabido continuarla y terminarla como debe ser. Está cargada de emoción y llena de secundarios dignos de recordar: la salvaje Bullet y el atormentado Ray Seward (me quito el sombrero ante la actuación de Peter Sarsgaard). Alejada de los trucos baratos, supera las expectativas en todas las temporadas con su guión, actuaciones, fotografía y dirección. Es absorbente y devastadora en ocasiones, pero sobre todo es buena, muy buena.


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