jueves, 27 de febrero de 2014

LA VIDA DE PI de ANG LEE (2012)

Con la excusa de ponerme al día con las películas de Ang Lee que todavía no he visto (que son pocas) me he dispuesto a ver la última película del director taiwanés. Polifacético y pionero como pocos directores, Ang Lee se adentra en esta ocasión en la cultura hindú, basándose en la novela del escritor de nacionalidad canadiense Yann Martel. El planteamiento de la novela, así como el de la película es el mismo: el protagonista de la historia, Pi Patel, le cuenta a un escritor la historia de como sobrevivió en el mar tras un naufragio.


En la película, Patel, narrador omnipresente en buena parte del film, comienza a contarle su historia al escritor, desde su infancia cuando empieza a sentir curiosidad por las diversas religiones que se presentan antes sus ojos, hasta que su familia, poseedora de un zoo, decide mudarse a Canadá, llevando consigo a todos sus animales para venderlos. Tras el naufragio del barco, Pi se ve en medio del mar acompañado únicamente por un gran tigre de Bengala, llamado Richard Parker.


La primera parte de la película demuestra la gran capacidad de Ang Lee para contar historias, para meternos en ellas, y presentarnos magníficamente a los personajes, aunque en este caso, todo lo que sucede en la primera media hora de película no sea especialmente importante para la historia; y cuando nos vemos empujados a contemplar la supervivencia de Pi en el océano Pacífico es el momento en que nos damos cuanta de la maestría de Lee, de como con los pocos elementos que tiene y el espacio reducido en el que se desarrolla la acción, es capaz de mantenernos en tensión y de no aburrirnos en ningún momento, igual que sucede con otras películas muy diferentes pero con esta característica similar, en las que un espacio pequeño puede llegar a dar mucho juego, ya sea "Un dios salvaje" de Roman Polanski (2011) o "Doce hombres sin piedad" de Sidney Lumet (1957).


Estéticamente puede llegar a ser abrumadora, es comprensible que se llevara muchos premios por la fotografía y los efectos visuales. Hay ocasiones en las que el tigre, construido digitalmente, parece verdaderamente real y la escena en la que la noche se ve iluminada por las medusas que hay en el mar es absolutamente onírica.

El significado de toda la historia, de todo lo que sucede y de la propia forma de pensar de Pi, que ha decidido aceptar todas las religiones como verdaderas, pues es a la vez hindú, cristiano y musulmán (maravilloso ejemplo de tolerancia religiosa), se nos da al final de la película. No voy a desvelar nada sobre el mensaje final pues odio los spoilers, solo diré que el final tiene su miga. Fe y razón se unen en una historia fantástica que fue criticada tanto como admirada.

No es una película que me haya cambiado la vida, pero si es cierto que me ha gustado más de lo que esperaba pues pensaba que sería un soberano coñazo, y me alegra ver que es digna de este director al que tanto admiro.


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